A lo largo y ancho del país se encuentran miles de instituciones educativas culturalmente diversas. Si se denota desde la perspectiva nacional, se puede decir que se debe a una regionalización de las poblaciones, es decir, dada la zona en la que se ubica el centro educativo se concentra un patrón cultural.

Ciertamente esto ha sido comprobado a través de los 12 años de experiencia que tiene la Fundación Acción Joven, trabajando en más de 100 centros educativos y comprobando el sinnúmero de particularidades de cada uno.

Por ejemplo, el folclor de la pampa guanacasteca en colegios de Bagaces y el de Villa Bonita, la nota urbana en el Liceo Edgar Cervantes y el Colegio Técnico Profesional de Purral, o bien el calipso y calor Caribeño del Colegio Técnico Profesional de Limón. Cada uno de ellos con rasgos culturales que hacen de cada comunidad educativa una experiencia única de integración y aprendizaje.

Sin embargo, si se observa en detalle la población de cada centro educativo, se logra entrever una diversidad cultural aún mayor. La Fundación Acción Joven, en su lucha incansable por disminuir la exclusión estudiantil, ha desarrollado una metodología  para conocer y dar un seguimiento cercano a cada estudiante. La metodología y cercanía con las personas jóvenes, no sólo ha permitido trabajar la exclusión preventivamente, sino que, nos permite reconocer la diversidad cultural existente en cada colegio, detallando particularidades como: apellidos asentados en ciertas áreas del país, historias de migración de estudiantes y sus familiares, nacionalidades diversas e incluso casos de estatus legales pendientes, y que, gracias a lo inclusivo del sistema educativo nacional, pueden formar parte de él.

Lamentablemente, esta gustosa pluralidad etnográfica/migratoria no es siempre bien vista y tiende a generar diferencias y discordias. Según datos de las Naciones Unidas, tres cuartas partes de los mayores conflictos sociales se derivan debido a cuestiones culturales.

Al ser nuestros centros educativos, cunas de la diversidad cultural, tenemos el llamado de abogar por una sociedad pacífica e inclusiva dentro y fuera de ellos. Para que desde jóvenes se entienda como riqueza nacional la inclusión de estilos de vida, costumbres, religiones y expresiones, que fomentan el desarrollo económico y social de nuestras comunidades.

Estas cunas formativas deben siempre abrazar la originalidad, el intercambio, la dignidad que tiene y conlleva cada una de las personas, en su derecho humano, de vivir su idiosincrasia cultural.  Tomando en cuenta esta condición, la UNESCO y Las Naciones Unidas proclaman el 21 de mayo como el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo; y desde FAJ les invitamos a celebrar las diferencias culturales y el diálogo para que se puedan construir puentes de oportunidades, hacia una sociedad más justa, equitativa y desarrollada para todos sus pobladores.

Vinicio Rojas Blanco
Coordinador de Proyectos – Colegios de Alta Oportunidad

Para más información puede escribirnos a info@accionjoven.org 

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