San José, mayo 2017. Eventos violentos en plena luz del día, como los que ocurrieron esta semana en Escazú, dejan el país con gran preocupación y buscando respuestas. A pesar de la crucial intervención del Ministerio de Seguridad Pública y otras autoridades, sin un abordaje que ataque las raíces de la violencia, como el que ha venido desarrollando la Fundación Acción Joven (FAJ) a través de sus 10 años trabajando en zonas vulnerables, la violencia que vivimos seguirá en aumento.

Según datos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), el 2016 cerró con 577 homicidios a nivel nacional, que representan una tasa de 11,8 asesinatos por cada cien mil habitantes y evidencian un incremento en la violencia con respecto a años anteriores.

“Esta problemática nos exige dar una respuesta proactiva. En momentos así, surge la tentación de pedir a las autoridades acciones represivas—más policías, sentencias más duras a las personas ofensoras de la ley, más seguridad privada. Resulta atractivo pensar que vamos a estar más seguros así. La Fuerza Pública, el OIJ, el Poder Judicial y otras autoridades juegan un rol crítico, sobre todo, en responder a problemas de crimen organizado, pero si no atendemos las raíces de la violencia—la exclusión social, desempleo, falta de oportunidades en zona vulnerables- solo vamos a estar poniendo un parche en vez de reducir o prevenir la violencia presente y futura”, indicó Anna Zimbrick, Directora Ejecutiva de Fundación Acción Joven.

59.2% de los jóvenes entre los 17 y 21 años no completa la educación secundaria[1], y un total de 172,136 jóvenes entre los 15 y 24 años no estudian ni trabajan[2]. Estos son algunos de los datos que revelan la gran urgencia de brindar a la juventud oportunidades de calidad para prevenir que se involucren en actividades ilícitas.

“De otros países de Centroamérica, México y los EE.UU., deberíamos aprender que políticas de mano dura no resuelven problemas de violencia. Nosotros, el gobierno, y los centros educativos combatimos la violencia con educación y más oportunidades de superación”, agregó Zimbrick.

El Programa de Prevención de la Violencia Juvenil de FAJ, implementado en Puntarenas y Limón gracias al apoyo de la Embajada de los Estados Unidos, APM Terminal, Hotel Hilton y otros aliados, trabaja de cerca con jóvenes vulnerables para prevenir la exclusión estudiantil y evitar su ingreso a círculos de la delincuencia, drogas y abusos. 

Es a través de este proceso que las y los jóvenes fuera del sistema educativo, rompen estereotipos y desarrollan habilidades de liderazgo, visión de emprendedurismo, apoyo psicológico, tratamiento de adicciones y perfil de empleabilidad; para transformarse en personas empáticas y capaces de solucionar sus diferencias a través del diálogo.

[1] Encuesta Nacional de Hogares 2016
[2] II Encuesta Continua de Empleo 2016

Para más información escribanos a: info@accionjoven.org

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