Derechos de imagen: FAJ 2017

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A más de una década de la creación de Fundación Acción Joven (FAJ), nos hemos dado cuenta de un imperativo de gran importancia: el voluntariado. La voluntad de servir por parte de personas a lo largo de estos años ha sido una de las fuerzas motoras y pilares de nuestra ONG. La energía positiva, las ganas de trabajar y la ilusión por una Costa Rica más justa que traen estos y estas activistas, las vemos reflejadas en cada una de las acciones que forman y han formado parte de FAJ. Hoy, por medio de Paola Sandí (Pao) y Elizabeth Jimenéz (Eli), contextualizamos la inmensa labor de cientos de voluntarios y voluntarias FAJ.

Antes de ahondar en la experiencia de voluntariado FAJ por parte de estas personas, les preguntamos qué es hacer voluntariado y cuál es el contexto, desde sus perspectivas, de esta actividad en Costa Rica.

Sus respuestas son encantadoras: ellas coinciden en que todas las personas tienen un talento, un conocimiento, algo para dar; a pesar de ello, la propuesta actual más atractiva es mercantilizarlas. Sin embargo, el voluntariado es la capacidad de entregarse con pasión sin esperar nada más que la satisfacción personal. Para Pao es una forma de dar gracias y reconocer la capacidad de poder ayudar, en sí misma. Eli concuerda en que es un sentimiento que nace de la persona para trabajar, entregarse y estar anuente a la lucha constante de otras personas.

Desde FAJ, compartimos sus ideales, creemos que el voluntariado es aquella determinación personal para generar cambios que construyan puentes solidarios en aras de unificar nuestra sociedad.

Con respecto a la realidad del voluntariado en Costa Rica, ambas ven con buenos ojos la participación tica.  Pao reflexiona en el hecho de que nuestro país tiene un gran potencial, los ticos y las ticas “tenemos el corazón para” realizar buenas acciones.  Eli opina que las generaciones jóvenes han empezado a ser más anuentes a labores voluntarias. Además, las redes sociales han permitido proliferar diferentes oportunidades, claro está, deben indagarse muy bien las opciones que se presentan, aseguran. En FAJ visualizamos de la misma manera, una mayor movilidad de voluntades al servicio, el compromiso y la perseverancia para quienes nos ocupan en este país.

El Tiempo en FAJ

 Pao y Eli llegaron a FAJ por medio de su Trabajo Comunal Universitario (TCU). A partir de su experiencia, ¡decidieron seguir donando parte de su tiempo! Pao se dio cuenta de las oportunidades de voluntariado FAJ en un foro en el que participó el fundador de nuestra ONG, José Aguilar. Para Eli, las opciones de TCU no eran tan atractivas por ello se puso en búsqueda de otras opciones, encontrado así a FAJ.

El Tiempo de Pao

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“La gente arruga la cara cuando les decís que vas a una zona de riesgo social”, pero para esta educadora su llamado a servir estaba ahí, ella quería apoyar en estas comunidades.  Durante este tiempo Paola estuvo contribuyendo en sesiones con estudiantes para un proyecto FAJ,  pero con el tiempo se empoderó para crear espacios de tutorías. En su faena, Pao asegura haberse enamorado de los ideales de FAJ y así a motivar a estudiantes como Jornany, Maverick y Tiffany, a quienes hoy no olvida. Para esta voluntaria FAJ, hubo situaciones de gran reto; recuerda, por ejemplo, el desafío de aprender a diseñar sus lecciones de manera más adecuada para sus estudiantes o cuando desarrolló el tema de sexualidades. Resumiendo su tiempo en la fundación, ella dice: “Mágica mi experiencia en FAJ, es chiva, es épico, como diría José Aguilar.”

El Tiempo de Eli

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Esta estudiante de fotografía y diseño gráfico, hace suyas las palabras de agradecimiento de uno de los participantes a sus talleres: “nadie nos dio antes la oportunidad que usted nos dio”. Por su especialización, Eli participó en una gran variedad de actividades con FAJ, desde visitar colegios, un torneo de golf, el 10o aniversario de la fundación, un chivo, apoyar en filmaciones e inclusive estar en casa presidencial.  Eli nos cuenta que su mayor reto fue fotografiar a la boxeadora costarricense Hanna Gabriels, por la coordinación que esta sesión implicó, porque por Hanna, aclara que es encantadora. Para esta chica haber implementado una serie de talleres de fotografía para estudiantes del programa de plan nacional se convierte en una de las mejores tareas durante su voluntariado en FAJ.

¿Qué aprendieron estas chicas de su voluntariado en FAJ?

Estas dos apasionadas de los video juegos admiten haber aprendido mucho del sistema educativo costarricense. Además del valor a la educación, ellas externaron su gratitud al haber compartido con la comunidad educativa de las instituciones en las que participaron.  Pao y Eli están de acuerdo en que la curva de aprendizaje del voluntariado les ha permitido ser más realistas, a manejar el tiempo efectivamente, a generar confianza en sí mismas, ser empáticas, a ser solidarias, a no criticar, a ser dinámicas, así como a proyectar y generar crecimiento personal y social.  Dentro de los diferentes matices que una persona vive en su voluntariado, para FAJ, es muy importante que quienes nos ayudan a construir puentes y mejorar vidas logren disfrutarse, abrirse a nuevos horizontes y que su quehacer les deje una moraleja de vida.

Entonces, ¿Para qué ser voluntarios(as)? Parte de la respuesta, radica en que ser voluntarios(as) da sentido de vida, da dirección, ayuda a ser mejores personas; genera satisfacción personal e invita a ser altruistas.Como diría Eli, “es salirse de la burbuja” en la vivimos y ver qué hay más allá de mi realidad…

Por voluntades como la de Pao y Eli, FAJ sigue mejorando la realidad de miles de jóvenes, cientos de docentes, directores(as) y encargados(as) de familia. Por eso, hoy, agradecemos a cada una ellas. En representación de todos y todas quienes han estado y están por venir a FAJ:

Pao, Eli: ¡Un millón de gracias!

 

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